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Suele ocurrir en este agitado mundo moderno en el que vivimos.
Se levanta en la mañana, aseo personal y vestuario 15 minutos (para una mujer otro es el cantar aprox. 1 hora, si es que tiene afán!!!)
Directo al trabajo, pequeños y grandes problemas, café, cigarrillo, mas café, mas problemas, felices y no tan felices soluciones; sin darse cuenta ha pasado el medio día y el cuerpo exige su combustible habitual...
Rápido almuerzo por lo general no muy sano (a menos que se logre escapar a casa a comer y compartir con su amada), y de vuelta al trabajo...
De nuevo al trabajo y en menos de un respiro la luz del sol brilla por su ausencia y es cuando los hombros, el cuello y todos los músculos de la espalda pasan la cuenta de cobro...
Y ya en casa, trata de tener un tiempo de calidad con la persona que ama, aunque la mente este acosando tras los parpados pidiendo con urgencia la llegada del descanso reparador...

Simplemente hay días en que el tiempo no es suficiente, lo peligroso del caso es cuando todos los días de la semana son así.

Cuando se esta en los anos mas productivos laboralmente hablando y se trata de cumplir con las proyecciones profesionales, escalar posiciones dentro de una organización, satisfacer el ego profesional; es primordial dibujar claramente la delgada línea que separa el trabajo de lo personal.

Mas aun si en ese mismo periodo se encuentra en construcción las bases de lo que se espera sea una relación para toda la vida, con todo lo que ello implica, el ajuste de tantos pequeños detalles del día a día, que acumulados son una parte importante de la vida en pareja.

La vida no es sencilla, pero eso es lo interesante de vivirla, resolver los problemas, encontrar soluciones y ante todo ser feliz